Beneficios de aplicar la psicología ambiental a los TCA
02 Abr 2025

La Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria de la Gerencia de Atención Integrada de Albacete, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, ha puesto en marcha un programa para el tratamiento de los trastornos de conducta alimentaria (TCA) centrado en un huerto terapéutico. Esta actividad se propone en base a diversos estudios, que han demostrado que los tratamientos psicológicos complementados con principios de la psicología ambiental logran mejores resultados, de ahí la proliferación de jardines y huertos en entornos hospitalarios como parte de las intervenciones. La coordinadora de este programa es María Dolores Gómez Castillo, que coordina, además, el Grupo de Psicología Ambiental del Consejo General de la Psicología de España (COP).

La evidencia de las terapias basadas en la naturaleza sigue creciendo y viene a respaldar los efectos positivos de la naturaleza en el bienestar y la salud mental, como la reducción de la fatiga mental, mejora de la concentración y mayor tolerancia a la frustración. La necesidad humana de relacionarse con la naturaleza nos ha acompañado a lo largo de cientos de miles de años. Por ello, son muy importantes las aportaciones de la psicología ambiental, que entiende a la persona en relación con su entorno. Además, hoy en día existe la necesidad de seguir abriendo nuevos caminos terapéuticos y afrontar los nuevos retos ambientales de nuestra sociedad.

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Fuente: Pexels. Foto: Helena Lopes. Fecha: 05/03/25

En este huerto urbano participan, fundamentalmente, las pacientes ingresadas a tiempo completo y en el Hospital de Día, y se realizan las actividades hortícolas de plantación de semillas, cuidado de las plantas y la tierra. El proyecto del huerto terapéutico, llamado Reverdecer la UTCA, se suma a otros proyectos con un enfoque greencare, como realizar senderismo con pacientes y sus familias en espacios naturales de la sierra de Albacete.

Los beneficios de esta iniciativa
  • Es una nueva forma de relacionarse con los alimentos. Algunos de los cultivos producen frutas y verduras comestibles, pero, gracias a tener que cuidarlos y observarlos con atención y paciencia, se perciben más allá de esa función nutritiva. Se han de conocer las distintas variedades y su procedencia y asistir al lento proceso de crecimiento y de cuidados. Además, la merienda en el huerto da una dimensión social y afectiva sana al consumo de alimentos. 
  • Disminuye la ansiedad y el estrés tanto en pacientes como en el personal sanitario. Pacientes y personal sanitario transitan espacios al aire libre, agradables y tranquilos, expuestos visualmente a paisajes naturales, con personas que trabajan los huertos. Esta reconexión con la naturaleza mejora el estado de ánimo y la calidad de vida, y tiene un efecto restaurador de la salud mental.
  • Favorece la tolerancia a la frustración. Esta actividad implica responsabilidad, tanto para aprender las necesidades de cada especie como para hacerse cargo de ellas. El ver los frutos de las plantas que han sembrado, les estimula y anima a continuar con las tareas realizadas.
  • El trabajo en equipo rompe el aislamiento en el que puedan vivir los pacientes y ayuda a crear vínculos afectivos.
  • Promueve la estimulación cognitiva y fortalece las conexiones neuronales: la memoria, la concentración, el mantenerse en el aquí y ahora, el control del cuerpo y desarrollo psicomotriz (coordinación visuomanual), la mejora del ámbito sensorial (la vista, el olfato, el tacto) y la estimulación del lenguaje.
  • Fomenta la concienciación medioambiental al promover actitudes de cuidado y respeto hacia la naturaleza y los seres vivos, así como la comprensión de los valores ecológicos frente a la contaminación, etcétera.
Las pacientes lo consideran una experiencia muy satisfactoria

Las pacientes que participan en este programa cuentan que, al marcharse al exterior, se sienten liberadas y con paz mental; el entorno natural les aporta tranquilidad y bienestar, es un lugar en el que pueden disfrutar tanto de la compañía del resto de pacientes como de los profesionales, y de sí mismas. Además, de forma complementaria al huerto, también se han llevado plantas a la propia unidad hospitalaria, lo que genera un espacio más favorable para la recuperación.

Tener en cuenta el entorno en la terapia no solo potencia la atención sanitaria, sino que sirve, además, para incidir en la educación proambiental y la comprensión de la necesidad de cuidar el medioambiente para nuestra sostenibilidad física y psicológica en el planeta.

Puedes consultar la noticia en la página web de la Consejería de Sanidad de Castilla La Mancha.

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